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La publicación de este Blog ha sido posible, por la idea que me dio un miembro de un foro, en el cual entraba con bastante asiduidad. A partir de aquel momento (21/05/2007), que ya se va quedando lejano, he ido escribiendo lo que buenamente he podido, si les ha gustado, como algunos de ustedes me dicen en sus eMail, me doy por satisfecho, si no les gusta, les pido perdón. Pero tengan en cuenta, que intento hacerlo, lo mejor que puedo y sé.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Ramon Berenguer I “el Vell” (1035-1076) (Segunda y ultima parte) La dinastía catalana, vista por un aficionado.

Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale. Johann Wolfgang Goethe

Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca. Benedicto XVI


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y de esta forma conseguir imponer el pago de tributos, a los estados árabes de Lleida y Tortosa.

Se decidió atacar Zaragoza, pues según el rey musulmán de Lleida, el rey Muqtadir tenía ambiciones anexionistas, y el conde para proteger a rey de Lleida, el cual le pagaba tributo, atacó Zaragoza imponiendo al rey Muqtadir el pago de tributos a Barcelona, esto le permitió a Ramón Berenguer I conquistar la baja Ribagorza, Pilçà, Puig-roig, Estopiña y Caselles, como también consolidar el dominio sobre Tarrega, Forés y las Olugues, ocupadas desde el año 1058; así pues el conde orientaba la política de expansión a costa del Islam en dirección a poniente, dejando de momento de lado el área meridional donde después de había repoblado Tamarit, no llevo a termino ningún intento de apoderarse de Tarragona, situada a nada mas que ocho km. de las posiciones cristianas. Ramón Berenguer I quería mantener la alianza con Tortosa, sometida a tributos, y tal como explica Ferran Soldevila, apoderase de los territorios por donde se podían expansionarse los condado de Pallars, Urgel, o Cerdaña, los cuales así quedaban cercados por los dominios del conde de Barcelona, así también sustraer esta zona occidental del los condados catalanes a la posible influencia de los reyes de Aragón.

Ramón Berenguer I, una vez vencido Mir Geribert, y muerto un año después de haberse sometido al conde, y teniendo grandes sumas de dinero pagadas por los reyes musulmanes vecinos, pudo restablecer su autoridad sobre los nobles de Barcelona, Girona y Osona mediante una política de reconciliación. El conde llamó a cada uno de los jefes de los linajes aristocráticos a comparecer delante de sus tribunales, donde el barón era condenado por rebeldía y le era impuesta una multa muchas veces simbólica. Acatando la sentencia, el noble conseguía ser readmitido en el circulo del los fieles al conde. Ramón Berenguer I se aseguraba la fidelidad de cada barón, no resituandolo en la condición de delegado de la potestad del conde, si no imponiéndole la concertación de conveniencia, donde se establecía al conde como al señor eminente de las fortalezas controladas por el barón; el jefe nobiliario pues quedaba obligado a rendir el castillo a Ramón Berenguer I, permitiéndole entrar y estarse siempre que el conde lo solicitara, finalmente, Ramón Berenguer I consolidad su dominio sobre las fortificaciones de los nobles, haciéndose jurar fidelidad también por los comandantes de la guarniciones de las fortalezas.

Pero en algunos casos, el conde no tuvo bastante haciéndose reconocer señor eminente de las fortalezas, y miro de hacerse propietario, ya fuera exigiéndolo, como hizo en Barcelona con el castillo de Montjuich, que había estado controlado por Mir de Geribert, o también por compra: pagándolos con el oro de los tributos musulmanes, Ramón Berenguer I y su mujer Almodis adquirieron, a los linajes más ricos y desleales de la zona, once castillos en el termino del Penedés, epicentro de la revuelta feudal. El éxito de esta política de reconciliación con la nobleza fue tan grande que, subscribieron pactos de dependencia respecto al conde las familias más destacadas: los Gurb-Queralt y los Orís de Osona, los Cervelló en Barcelona, los Cervià-Celrà de Girona, como también las casa vizcondales de Barcelona, Cabrera (Girona) y Cardona (Osona); en estos pactos, concluidos bajo forma de conveniencia, Ramón Berenguer I siempre establecía la obligación de los magnates a reconocer su autoridad y mantenerse fieles en todos los sitios de sus dominios, descritos minuciosamente en los documentos: los cuatro condados de Barcelona, Girona, Osona y Manresa, los tres obispados de Barcelona, Girona y Vic, las cinco ciudades de Barcelona, Vic, Manresa, Girona y Cardona, y los castillos conquistados de la Baja Ribagorza, además los nobles no podían intentar nunca de apoderarse de los tributos de los reyes taifas.

Tal como hemos visto el poder condal restaurado por Ramón Berenguer I, se basó no en la sumisión total de la nobleza, si no en el pacto y la negociación del conde con los linajes aristocráticos. Ante esta aceptación por parte de la aristocracia, el conde se olvida de las franquicias, concedidas a la pagesia, y permite que los nobles opriman a la pagesia a la cual ahora no necesita.
Así pues el fin de las revueltas y el retorno a la paz, iniciado el 1060, no significó para los pagesos recuperar las condiciones de libertad vigentes hasta el año 1020, si no consolidar su opresión por los barones feudales.

Después de la revolución feudal, como que Ramón Berenguer I fue el único capaz de imponerse del todo a los clanes nobiliarios de sus dominios, esto le dio al condado de Barcelona una supremacía respecto a los sagas condales catalanes que se acentuó a partir de la sumisión completa de los nobles. Y esto hizo que recibiera homenajes y juramentos de fidelidad de los condes de Besalú, Cerdaña, Ampuries y Rosellón, además los condes de Urgel continuaron con la política de fidelidad a Barcelona, iniciada por el homenaje de Armengol II a Berenguer Ramón I, rendido el 1018. Pero a pesar de estos homenajes no significó la extensión de la autoridad del conde de Barcelona por igual a toda la Marca Hispánica. En primer lugar, la feudalización había permitido a muchos clanes aristocráticos, como ahora los Castellbó y los Cabrera en Urgel o la casa vizcondal de la Cerdaña, actuar al margen de los poderes condales, por lo cual, el vasallaje del conde hacia Ramón Berenguer I no vinculaba aquellas zonas del condado donde el poder efectivo había pasado a los barones; por otro lado cuando por ejemplo Poncio de Ampuries, juró fidelidad al Ramón Berenguer I, eso no implicaba establecer el condado de Ampuries como bien concedido hacia Ramón Berenguer I, la fidelidad jurada nada mas concernía que el conde de Ampuries, no seria nunca enemigo del conde de Barcelona. Después de todas estas exposiciones, y de los juramentos de fidelidad que le rindieron Hugo Dalmau hijo de los vizcondes de Berga, en resumidas cuentas que este movimiento no fue y sirvió para fortalecer el dominio del conde de Barcelona, pero no para mejorar los condados catalanes que estaban todos bajo la influencia de Ramón Berenguer I. Y así resulto que se aprovecho del movimiento feudal para sus intereses particulares, (lo mismo que ahora y nos pensamos que lo han inventado estos) todas las bellas ideas de la juventud se le habían perdido tras la ambición desmesurada de los gobernantes triunfadores.

Y así fue que el conde y su mujer Almodis, organizaron el gobierno de sus condados de Barcelona, Girona, y Osona no por medio de funcionarios públicos, si no con el concurso de personas obligadas con el conde y la condesa por juramentos de fidelidad y de homenaje. A nivel central, contaron con la curia condal, un órgano meramente consultivo integrado por todos aquellos magnates convocados expresamente por el conde y la condesa, no había dentro de la curia por derecho propio; en un ámbito mas cercano la pareja condal gobernaba con la ayuda del consejo privado, constituido por los nobles, pero de linajes no muy poderosos, gente de debía al conde todo lo que tenia, y de este modo Ramón Berenguer I y Almodis evitaron una preponderancia excesiva de los grandes magnates. A parte de estos dos órganos, había tres cargos que auxiliaban directamente al conde: el Senescal, el Juez de palacio y el veguer de Barcelona. El primero se dedicaba a la intendencia de la casa del conde, el juez no podía intervenir en los pleitos, si no que su faena era asesorar a los condes en cuestiones jurídicas que luego ellos se las saltaban si les convenía. El veguer aseguraba dentro del condado el cumplimiento de los pactos y deberes respecto al conde. Y con toda esta labor resulta que llegó a ser una pieza clave en el gobierno, como también lo fueron los Batlles, encargados de recibir los derechos del conde sobre los castillos, pueblos, villas y ciudades.

Desde el mismo momento en que empezó la crisis del Califato de Córdoba, y de su posterior disgregación en reinos de taifas, los grupos de poder de los condados catalanes se propusieron aprovecharse de la debilidad del al-Andalus después de la caída del estado omeya, y así se organizaron diversas expediciones con el propósito de sacar riqueza y botines, la mas destacada de las cuales fue dirigida en el año 1010 por el conde Ramón Borrell contra Córdoba. Al mismo tiempo el pago de tributos por parte de los reyes taifas a los condes fue una cosa discontinua hasta que Ramón Berenguer I impuso un pago fijo a Lleida, a Tortosa y a Zaragoza; a partir de entonces los tributos de los estados árabes serian un ingreso constante de tesoro condal, cosa que condicionará la política de relaciones con el Islam; Ramón Berenguer I siempre prefirió mas cobrar tributos que conquistar territorios, por eso, como ya se ha expuesto, renunció a apoderarse de Tarragona, todo y la proximidad a las posiciones cristianas.

Aparte de imponerse dentro de sus dominios para resolver los conflictos con otros poderes, como ahora para poner fin a las pretensiones de Armengol IV de Urgel sobre los castillos de Pilça, Purroi y Casserres, en la Baja Ribagorza, comprándole los derechos, al conde de Barcelona, los recursos económicos de el oro musulmán le servían también para expandirse territorialmente su poder, así Ramón Berenguer I y Almodis adquirieron los condados de Carcasona y Rasès con intención de constituir un dominio para su hijo Ramón Berenguer llamado Cap d’estopes en aquellos momentos, el heredero de Barcelona no era el si no el primogénito Pedro Ramón. Este propósito renació por que en unas largas y complejas negociaciones realizadas entre los años 1067 y 1070, los condes de Barcelona compraron, con oro, los derechos de todos los otros posibles herederos del conde Ramón ii de Rasès, muerto el 1065 sin descendencia ni colaterales.

Ramón Berenguer I y Almodis, orientaron su afán expansionista hacia Carcasona y Rasès, a pesar de las dificultades de la operación, por que no siendo posible ensanchar sus dominios a costa del Islam, por que como consecuencia perdería los tributos que le pagaban los reyes de Lleida, Zaragoza y Tortosa, que le hacían disponer de oro suficiente para imponerse sobre sus nobles, para ellos la mejor vía era la expansión hacia las tierras de Occitania.

Las nupcias de Ramón Berenguer I fueron:
En 1039 se casó con Elisabet de Nimes, seguramente hija del vizconde Raimón Bernat I de Nimes. Tuvieron: Al infante Pedro Ramón de Barcelona; infante Arnau de Barcelona; infante Berenguer de Barcelona.
En el 1051 se casó con Blanca de Narbona, hija de Llop Ató Zuberoa y Ermengarda de Narbona. Fue repudiada al año siguiente sin tener descendencia.
El 1056 se casó, en terceras nupcias, con Almodis de la Marca, hija del conde Bernardo I de Rasès. Tuvieron:
La infanta Inés de Barcelona, casada con el conde Guigues VII de Albon.
El infante Ramón Berenguer II conde de Barcelona.
El infante Berenguer Ramón II conde de Barcelona.
La infanta Sancha de Barcelona, casada en segundas nupcias, con Guillermo I de Cerdaña, conde de Cerdaña y Berga.

En Barcelona-Girona-Osona, el poder principesco del conde, instituido después de la victoria sobre los barones feudales, entro en crisis, precisamente, por la manera como Ramón Berenguer I, muerto el 1076, dispuso su sucesión. La línea de la sucesión se alteró el 1071 por causa del asesinato de Almodis, por su hijastro y primogénito del conde: Pedro Ramón, hijo del primer matrimonio de Ramón Berenguer I con Elisabet de Nimes. Como explica Santiago Sobrequés, para los grandes condes de la saga Barcelonina, la condesa actuó siempre con preponderancia, tal y como lo muestran ciertos detalles, como ahora la redacción, en tiempos de Almodis de los documentos siempre por duplicado, con un ejemplar para el conde y otro para la condesa; además, en los papeles oficiales, Almodis se hacia mencionar siempre, ignorando al primogénito. Para Pedro Ramón, el heredero de los condados, debía de considerar siempre una cosa anormal este protagonismo de Almodis de la Marca, que por ejemplo, la condesa Ermesenda de Carcasona nunca había pretendido en vida de su marido, el conde Ramón Borrell. Seguramente, el odio del primogénito hacia la condesa se exacerbó, después de ver como la compleja, y laboriosa, adquisición de los condados de Carcasona y Rasès se había hecho con el único propósito, de constituir un dominio propio para Ramón Berenguer Cap d’Estopes, hijo de Almodis de la Marca. Pedro Ramón asesinó a la condesa de una manera nada premeditada, tal vez con sus propias manos, por culpa de su crimen, el primogénito fue desposeído de sus derechos sucesorios, y el año 1072-1073, el Papa Gregorio VII lo condenó al exilio y a redimirse luchando contra los infieles, en combate contra los cuales, el exheredero de Barcelona murió en el al-Andalus.

Después de todo este caso, Ramón Berenguer I tomo la decisión de dejar sus dominios en cogobierno a sus dos hijos, tenidos con Almodis de la Marca, Ramón Berenguer II llamado Cap d’Estopes y a Berenguer Ramón II, los cuales eran gemelos, o si no, con muy poca diferencia de edad, avían de regir Barcelona, Girona y Osona con absoluto condominio y plena igualdad de tal manera que según se había establecido, si alguno juraba fidelidad a uno de los dos condes de Barcelona, había de jurarla también al otro. Las posteriores divisiones entre los dos hermanos debilitaron el poder condal; además, el cogobierno anunciaba una futura división del dominio Barcelonino, inevitable si los dos condes hubieran tenido descendencia.

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Fotos de la Universidad de Lleida y contadores

LA SARDANA DE JOAN MARAGALL.

LA SARDANA

La sardana és la dansa més bella
de totes les danses que es fan i es desfan;
és la mòbil magníca anella
que amb pausa i amb mida va lenta oscil.lant.
Ja es decanta a l’esquerra i vacil.la,
ja volta altra volta a la dreta dubtant
i se'n torna i retorna intranquil.la,
com mal orientada l'agulla d'imant.
Fixa's un punt i es detura com ella ...
Del contrapunt arrencant-se novella,
de nou va voltant
La sardana és la dansa més bella
de totes les danses que es fan i es desfan.



JOAN MARAGALL
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Fuente romana de Ontiñena

LA FUENTE ROMANA

La fuente tiene un arco romano encima de ella, a la izquierda del arco sale un chorro de agua de una antigua mina o de un pasadizo que da a un refugio. Hay un lavadero de donde manan tres chorros de agua y antiguamente lo utilizaban las mujeres para lavar la ropa. Encima del lavadero y justo en el medio del arco romano, había una piedra en la cual había dibujado un escudo romano. Un día se cayó al suelo, estuvo muchos años allí, hasta que alguien lo robo. Hace poco tiempo dicha fuente ha sido restaurada, a pesar de esto, se ha roto un trozo de muro de unos tres metros que se encontraba a la derecha del arco. Debido a los pesticidas de las huertas que se encuentran cercanas a la fuente, el agua de esta ya no es potable, por lo que la fuente solo es visitada por su belleza histórica y cultural.

Agueda Canalis.

IGLESIA DE ONTIÑENA

IGLESIA PARROQUIAL DE

SANTA MARÍA LA MAYOR

Ontiñena guarda en su Templo Parroquial gran parte de sus milenarias raíces y los principales aconteceres de la vida y de la muerte le tiene como marco sagrado dedicado a Santa Maria la Mayor. Construida a finales del siglo ХІІ por los templarios, constituye un digno ejemplo de transición del románico al gótico. Es de una nave de cuatro tramos, consta de una nave central y tres capillas laterales adosadas. Los arcos fajones de su bóveda que descansan sobre duples columnas adosadas a sus recios muros. El ábside es de comienzos del siglo. ХІV, con la particularidad del combinado piedra–ladrillo que insinúa el mudéjar aragonés.

Agueda Canalis.

RECORDANDO A LA SANTA CRUZ DE ALCOLEA DE CINCA

HAY UNA CRUZ EN EL SASO


Lejos del valle y de la capital,
donde la cordillera se hace azul,
donde la distancia es el monte
y al cielo se le trata de tu a tu.
Donde los pastores crearon un país,
donde la justicia era un honor,
esa es la tierra donde yo nací.
Noble hogar donde un día
los hombres marcaron su ley.

Hay una cruz en El Saso
donde los mastines aúllan soledad,
donde cada noche enciendo el fuego pa' cenar
migas, uva y vino por los que se han ido.
Yo maldigo la cuiudad
porque todos se fueron de aquí,
Solo quedábamos Germán y yo.
Germán se murió en Febrero,
ahora solo se oye su ganado.
Ahora solo el eco y yo.

Hay una cruz en El Saso
donde los mastines aúllan soledad,
donde cada noche enciendo el fuego pa' cenar
migas, uva y vino por los que se han ido.
Yo maldigo la ciudad.
"Padre, que el pueblo ya no es pa' vivir,
venga con nosotros a Madrid..."
Así me hablan mis hijos pero yo me quedo,
y aquí he de morir.

Con las manos llenas y un nombre de rey,
marcado por el viento y por el sol,
mi vida es parte de esta tierra.
Yo pertenezco a esa raza de hombres
que un día marcaron su ley.

(G. Sopeña, M. Aznar)

Virgen del Pilar de Zaragoza.

la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima. Muchos historiadores e investigadores defienden esta tradición y aducen que hay una serie de monumentos y testimonios que demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza. El mas antiguo de estos testimonios es el famoso sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada. El sarcófago representa, en un bajo relieve, el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al Apóstol Santiago. Asimismo, hacia el año 835, un monje de San Germán de París, llamado Almoino, redactó unos escritos en los que habla de la Iglesia de la Virgen María de Zaragoza, "donde había servido en el siglo III el gran mártir San Vicente", cuyos restos fueron depositados por el obispo de Zaragoza, en la iglesia de la Virgen María. También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza (714) había allí un templo dedicado a la Virgen. La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia".

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE TERRASSA

Estas tres iglesias fueron levantadas a un mismo tiempo y cercanas entre sí.Parece sensato atribuir la parte más primitiva de estas tres iglesias al siglo IX. La existencia de contrafuertes, de arcos peraltados y ábsides con desarrollo ultrasemicircular, son un argumento de fuerza para no atribuirle a estos templos mayor antigüedad.La iglesia de Santa María, producto de varias campañas constructivas, es un buen ejemplo de iglesia lombardo-catalana con planta latina de una sola nave con ábside de herradura al interior y recto al exterior.La nave fue modificada en el año 1112 y a esta época corresponden también el cimborrio y la torre.Conserva, aunque muy perdidas, pinturas murales en el ábside central y otras en mejor estado de conservación en el absidiolo sur, atribuidas al mismo maestro que realizó las pinturas del antipendio de Espinelves (finales del siglo XII), que se guarda en el Museo Episcopal de Vic.Junto a algunas pinturas murales góticas, restos de mosáico del V, una bonita talla de la Virgen en madera policromada, ánforas y aras de altar; encontraremos en la iglesia, otras joyas como el retablo del siglo XV de Jaume Huguet.

Castillo-Cartuja de Vallparadis de Terrassa

Es un edificio originario del siglo XII que abandonó su función inicial de castillo para convertirse en cartuja en los siglos XIV-XV. De la época monástica destacan la nave gótica, en la que se ubicaba la antigua capilla, llamada popularmente Tinellet, la sala capitular y el claustro, de dos pisos. El castillo contiene actualmente la sala de exposiciones temporales del Museo de Terrassa y la exposición permanente, que muestra la evolución del territorio y la ocupación humana de Terrassa y su comarca.

LA HISTORIA DEL MONASTERIO DE MONTSERRAT

Fundació i Consolidació. Segles IX–XV.


Any 880 Segons la llegenda, la imatge de la Mare de Déu de Montserrat fou trobada en una cova.
Any 888 La primera menció documental de Montserrat fa referència a quatre capelles existents a la muntanya: Santa Maria, Sant Iscle, Sant Pere i Sant Martí.

Any 1025 Oliba, abat de Ripoll i bisbe de Vic, funda el monestir de Montserrat.
ss. XII-XIII S’aixeca l’església romànica i s’esculpeix la imatge de la Mare de Déu, la mateixa que es venera, encara avui, a la basílica.

Any 1221 Alfons X el Savi inclou a les Cantigas alguns dels miracles de la Mare de Déu de Montserrat. Inici de l’afluència de pelegrins.
Any 1223 Institució de la Confraria de la Mare de Déu de Montserrat.

s. XIV Inici de l’expansió de Montserrat per Europa.Primera menció de nois cantors al servei de la Mare de Déu.
Any 1409 El monestir es converteix en abadia independent.

Entre els anys 1493 i 1835, època de profundes reformes, de creixement i esplendor, Montserrat formà part de la Congregació de Valladolid. La Guerra del Francès (1808-1811) i la desamortització de 1835 portaren la destrucció i l’abandonament, però aviat (1844) s’inicià la restauració, només paralitzada per la Guerra Civil espanyola (1936-1939), que convertí Montserrat en el monestir-santuari que és avui.

MONUMENTO A GOYA EN LA PLAZA DEL PILAR DE ZARAGOZA.

Del escultor catalán Federico Marés, este monumento presenta a cinco figuras : el pintor y dos parejas de majos y majas madrileños inspirados en alguna de las escenas campestres de los "cartones para tapices" que Goya pintó en la capital de la corte. Goya preside desde un alto pedestal el monumento en postura relajada y vestido de forma elegante con levita, botas altas y pañuelo en su cuello; sujeta con una mano el lienzo y su mirada se extiende sobre la escena. El Banco Zaragozano donó el monumento a la ciudad en el cincuentenario de su fundación (8 de enero de 1910) y fue inaugurado en octubre de 1960. En el propio monumento una inscripción: "La fantasía abandonada de la razón produce monstruos, pero unida a ella es la madre de las artes".

BAILANDO A ORILLAS DEL MANZANARES

Baile a orillas del Manzanares Autor:Francisco de Goya y Lucientes Fecha:1776-77 Museo:Museo del Prado Características:275 X 298 cm. Material:Oleo sobre lienzo
Estilo: Este es el cartón para uno de los tapices que debía decorar el comedor de los Príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa, María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo. Fue encargado en octubre de 1776 y entregado por Goya el 3 de marzo de 1777, cobrando por él 8.000 reales. Goya va a recoger en sus cartones asuntos de la vida popular, siguiendo la costumbre de esos años que popularizaba la vida de la aristocracia. Las damas nobles se vestían de majas y manolas y se escabullían entre el pueblo para asistir a sus fiestas y bailes. Por eso, se van a elegir temas de la vida cotidiana, desechando la temática mitológica y militar que decoraba las paredes de los palacios en el Renacimiento y Barroco. Lo que más sorprende de esta escena es el realismo con el que está pintada, dando la impresión de que el espectador forma parte de la fiesta y se puede integrar en cualquier momento en ella. Las figuras están en movimiento, como si fuesen a escapar del lienzo. El colorido empleado por Goya es muy vivo, representando la riqueza de los trajes de los majos; la pincelada es bastante suelta, posiblemente por encontrarnos ante un boceto, aunque no deja de ser sorprendente, igual que el efecto de la luz y la profundidad, representando al fondo la recién inaugurada iglesia de San Francisco el Grande.El uso de tapices es una costumbre heredada por la familia real española de sus antepasados flamencos, quienes decoraban las salas de sus palacios con tapices para dar algo de calor a las estancia. Los Austrias introdujeron la moda, que fue continuada por los Borbones.

Iglesia de Sant Pau de Sant Pere Nord

Iglesia de Sant Pau de Sant Pere Nord
Esta es la Iglesia Parroquial de Sant Pau de Sant, en el barrio de Pere Nord de Terrassa. Fue construida despues de muchos años de estar la parroquia en un local de la Calle Historiador Cardús. Y con prespectivas de construirse en la Calle de Manresa, donde tenia un solar, que finalmente se permuto por el actual, donde esta construida. En las proximidades de la Calle Bejar o cuarto cinturon de ronda de Terrassa.

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Agradecimiento a mis lectores.

Este Blog esta escrito con la mejor intención del mundo y sin animo de molestar a nadie, si no obstante alguien se molesta, le pido perdón con la mayor humildad de mi corazón.



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