No te rías nunca de las lagrimas de un niño. Todos los dolores son iguales.(Charles Van Lerberghe )
El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.(Fiodor Dostoievski)
Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo. (Selma Lagerlof )
Cuando nos encontramos derrotados por el dolor, ese dolor continuo, atormentador, el cual nos azota día y noche. Ese dolor, que nos llega a perturbar tanto, que hay momentos en que llegarías a cometer el disparate de acabar con tu vida. Ese dolor que, no te da tregua, que solo tienes unos minutos entre calmante y calmante para poder amodorrarte unos instantes y después continúa con su aterradora tortura. Ese dolor que, nos retuerce el cuerpo y hasta diría yo la mente. Ese dolor que a muchos les hace blasfemar e insultar a Dios por hacerles pasar por esa tortura cruel y despiadada.
Y es entonces cuando me vienen a la cabeza las lamentaciones de Jeremías, como por ejemplo:
K Kaf.- 11. Agotó Jehová su furor;
derramó el ardor de su ira.
Prendió fuego en Sión,
el cual devoró sus cimientos.
L Lamed.-12 No creían los reyes de la tierra, ni ninguno de los habitantes del mundo,
que el adversario y el enemigo entrarían por las puertas de Jerusalén.
M Mem.- Fue por los pecados de sus profetas y por las iniquidades de sus sacerdotes,
que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.

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